El reloj de bolsillo

Muerte anunciada de un reloj de bolsillo y Un gazpacho con fundamento

guardias civiles LIFE 1949El relato  no se dejó esperar, y Rogelio, después de pensar unos segundos comenzó con voz pausada a contarnos su historia.

Antes debo pedir perdón a los lectores por esta interrupción, pero no quiero dejar pasar la ocasión de de advertirles; que en el siguiente relato hemos observado ciertas lagunas históricas y un cierto tufillo a ejercicio de redacción, de aquellos que en ciertas instituciones piden a los aspirantes. Por otra parte creemos que bien podía tratarse, de una copia muy elaborada, de algún chascarrillo popular, a los que tan aficionados son los andaluces.  Sea como fuere, son ustedes los que deben juzgar; nosotros nos limitamos a plasmar en el papel el relato del señor Bienvenido, sin añadir ni quitar una coma.

_Seria sobre finales de Abril, caminábamos a paso lento camino del pueblo; caminábamos despacio porque habíamos emprendido el camino de regreso antes de la hora adecuada.

La culpa era del reloj de mi compañero (que era el único que tenia reloj), hacia ya dos días que había dejado de funcionar; esto nos obligaba a calcular la hora valiéndonos de indicios y señales mas rudimentarias: la sombra de los arboles, el vuelo de las tórtolas en busca del aguadero del rio, el sesteo de las cabras bajo alguna higuera.

slideshow_thumb_ExteriorYa hacía mucho tiempo que, habíamos dado buena cuenta del gran lebrillo de gazpacho, que en el último cortijo visitado, habían tenido a bien ofrecernos; un gazpacho a decir verdad bastante completa: con su abundante pan duro migado, su pepino tierno y unos cascos de manzana blanquilla que le daban consistencia; la verdad es que no estuvo mal el gazpacho.

Después de este refrigerio, decidimos de común acuerdo; descansar un rato, a la puerta del cortijo, bajo una hermosa higuera que ya estaba casi completamente vestida de hojas verdes y lustrosas, aunque mas ásperas que el papel de lija.

Aunque habíamos acordado establecer unos pequeños turnos de vigilancia, la cuestión es que ambos nos quedamos algo traspuestos y a punto estuvo de sorprendernos el casero cuando volvía del pozo con una carga de agua; el ruido de los cascos del mulo contra el empedrado nos dio la voz de alarma; en seguida nos incorporamos y aprestamos nuestras armas en un movimiento casi reflejo.

El sol se había movido de prisa; la sombra de la pared de la cabreriza llegaba casi hasta la higuera; en cambio bajo esta ya no había sombra alguna, ahora se encontraba huida enfilando hacia el cerro del Montecillo.  Saludamos al casero, echamos un trago de agua recién traída, sirviéndonos del jarrillo de aluminio que colgaba sobre las cantareras; y nos dispusimos a emprender el camino de regreso al pueblo.  Pero antes el casero saco su petaca, y nos la ofreció junto con el librito de papel de fumar, que por cierto era de la marca Indio Rosa largo; aquí debo decir que mi cigarrillo salió un tanto deforme; me había pasado un poco a la hora de coger la picadura y ahora no había forma de envolverla bien a pesar del buen tamaño del papel: como había tardado más en liar, los otros dos ya habían encendido los suyos, me ofrecieron humeando el mechero de yesca para que encendiera el mío, así lo hice, aspire una buena bocanada de humo, recogí la mecha, ahogue el fuego con el dedo pulgar y se lo devolví al casero; una vez arrollada la mecha como es debido.

Cargamos nuestros naranjeros a la bandolera y después de un último saludo, emprendimos pasito a pasito el camino de regreso. Mi compañero sacó el reloj, o mejor dicho hizo intento de sacarlo, pues en seguida recordó que no funcionaba.

16389595Era un reloj hermoso, redondo, pesado; de esos que le llaman Roscopaten; aunque la verdad las letras que tiene escritas en la esfera son otras; creo que ROSSKOPF  PATENT.

En la esfera para marcar las horas no había números, solo palotes equis y uves, se conoce que deben ser números romanos; no es que sea muy difícil saber la hora pero IX y XI lo mismo que IV y VI te pueden confundir un poco, aunque cuando le coges el tranquilo es pan comido.

Parece mentira que con equis, uves y palotes se pudieran hacer cuentas; aunque tal vez los romanos lo inventaron para los relojes de sol que usaban ellos, y luego la gente moderna se los ha puesto a los relojes de bolsillo.

El rosco paten había sido un buen reloj; aunque si te tardabas en darle cuerda, solía aflojar el ritmo y se atrasaba algún que otro minutillo.

Su dueño tenía mucho cuidado de no olvidar la tarea de darle cuerda cada día, procurando tensar la cuerda al máximo para que así apretara el paso y adelantara lo que después estaba seguro que atrasaría; Hacia ya tres días que al darle cuerda, su mente estaría absorta en otros problemas; quizás el mal tiempo, los caminos llenos de barro, el agujero que empezaba a formarse en la suela de la bota, o quién sabe qué; el caso es que aquel día apretó más de lo que era prudente y se despertó de su ensoñación con un alarmante crik o crack, no sabría decir exactamente, al mismo tiempo que dentro, en las entrañas del roscopaten se oyó como el siseo de una culebra o el arrastrar de las plumas de un pavo cuando hace la rueda. La ruedecilla o bolita de dar cuerda ahora giraba libremente hacia cualquier lado sin encontrar la menor resistencia. Miró sorprendido el reloj, se lo acerco a la oreja, escuchó atentamente, nada, silencio absoluto; lo sacudió enérgicamente, se lo volvió a acercar a la oreja, y.. Nada; el rosco paten parecía haber pasado a mejor vida.

Aún sin asimilar por completo la catástrofe, todavía hizo un último intento de reanimación: Sacó su navajita, la introdujo por detrás hurgando en la junta de la tapa y esta saltó con un clac suave, en seguida estuvieron a la vista las entrañas del pobre difunto, las miró atentamente, sopló y.. El corazón le dio un salto de alegría; una ruedecilla se había movido; poco duro su felicidad, la ruedecilla se detuvo de inmediato; volvió a soplar y soplar, y agitar, una y otra vez, pero todo fue en vano: se conoce que el pobre rosco paten no había resistido el retorcimiento de pescuezo, y había entregado su cuerda a dios.

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Acerca de salineroviejo73

Acerca de mi: Me gusta mucho el coleccionismo, la Historia y las historias; la Ciencia en general y la biologia en particular. No se sie esto es como tirar una botella al mar con un mensaje; nunca podre saber si alguien la encuentra; sobre todo si lo hace despues de que yo ya esté formando parte de la historia.

Publicado el 25 junio, 2015 en Historias, Humanidades y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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